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domingo, 27 de septiembre de 2015

OBSESIONES Y COMPULSIONES. TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de obsesiones y compulsiones recurrentes que causan en la persona una marcada incomodidad en su vida cotidiana.


Las obsesiones son ideas, pensamientos, imágenes o sonidos recurrentes y persistentes que son experimentados como intrusos o inapropiados. Las obsesiones son egodistónicas, es decir, que son vividas, por lo menos al comienzo, como pensamientos repugnantes y sin sentido, que la persona intenta ignorar o suprimir con algún otro pensamiento o acción.

Las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión, o conforme a reglas que deben ser aplicadas rígidamente. Las compulsiones tienen el objetivo de reducir la ansiedad o la angustia que traen las obsesiones; o de prevenir algún suceso o situación temida. Sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de manera realista con lo que quisieran neutralizar o prevenir, o son claramente excesivos.
“No podía hacer algo sin un ritual. Estos rituales trascendían a todos los aspectos de mi vida. Cuando ponía mi despertador, tenía que hacerlo en un número que no sumara un “mal” número. No podía hablar de la muerte porque me preocupaba que algo malo le sucediera a mis padres”

 

Tipos de obsesiones y compulsiones

  • Relacionadas con la agresión: temor a hacer daño a los demás, o a uno mismo, a insultar o proferir obscenidades, a dejarse llevar por los impulsos, a que pase algo terrible, a ser el responsable de una catástrofe.
  • Sobre la suciedad y contaminación: Mostrar desagrado exagerado por las secreciones del cuerpo, por la suciedad y gérmenes, por la contaminación ambiental, por contraer una enfermedad, por que otras personas caigan enfermas o por la higiene del hogar.
  • Necesidad de limpiar y lavar: Lavado exagerado de manos, cuerpo, dientes, arreglo personal de forma ritual, medidas exageradas para evitar un contagio o para eliminar contaminantes.
  • Sexuales: Pensamientos o impulsos sexuales prohibidos o perversos que pueden involucrar a niños, animales, cuestiones referidas a la homosexualidad o al incesto.
  • De acumulación y colección: Tendencia a acumular todo tipo de cosas hasta que la casa se vuelve inhabitable. El enfermo tiene deseos de ordenar, pero no es capaz de hacerlo nunca.
  • Religiosas: Ideas o imágenes religiosas con características sexuales aberrantes. Pueden sentir no haberse confesado bien o haberlo hecho con mala intención e intentan repetir el acto numerosas veces de iglesia en iglesia.
  • Necesidad de simetría y orden: La persona ordena y organiza de forma milimétrica. En algunos casos, siente la necesidad de contarlo todo.
  • Sobre el propio cuerpo: Arrancarse pelos de cualquier parte del cuerpo, morderse las uñas, los dedos, rascarse de forma excesiva.
  • Rituales de repetición: Entrar o salir por la puerta, levantarse o sentarse en la silla.
  • Compulsiones varias: Necesidad de saber, recordar, ver ciertos colores o números-que indican buena o mala suerte- sonidos que irrumpen en la mente con algún significado. Urgencia por decir, confesar, preguntar, tocar o tomar medidas de prevención para no hacerse daño a sí mismo o a los demás o para evitar un suceso terrible.

Muchas personas sanas pueden aceptar tener algunos de estos síntomas de TOC, tales como revisar la llave de gas varias veces antes de salir de la casa. Pero se diagnostica el trastorno cuando dichas actividades consumen más de una hora al día, son muy angustiosas o interfieren con la vida diaria.

D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
Si necesita ayuda profesional y está buscando un psicólogo en Jaén, puede ponerse en contacto con nosotros a través de:
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martes, 5 de mayo de 2015

¿QUÉ SON "LOS NERVIOS"? APRENDE A CONTROLARLOS

"¡Qué nervioso estoy!", "estoy hecho un manojo de nervios", "me encuentro tan nerviosa que voy a estallar"... Todo el mundo les echa la culpa cuando las situaciones se escapan de las manos, cuando hay muchas cosas que hacer y muy poco tiempo, cuando se tiene miedo o se avecina un momento importante... ahí están los molestos nervios. Pero, ¿qué son exactamente los nervios?

No, nos estamos refiriendo a la parte del sistema nervioso con forma de filamentos. Los famosos "nervios" son el resultado físico y psíquico de una situación de ansiedad. La manifestación es clara: una persona dominada por la tensión, inquieta, intranquila, que se mueve de un lado para otro, con una agustia más o menos intensa, que puede estar irascible y hasta agresiva. Pero también tienen consecuencias físicas como la taquicardia, el temblor de manos, la sudoración y hasta crisis diarreicas. Todo ello es llana y puramente ansiedad, un estado de alerta del organismo que reacciona ante un estímulo que se vive como una amenaza.


En principio, la ansiedad surge cuando hay una mala conexión entre el sujeto y las exigencias del medio ambiente. Puede que estas sean excesivas o puede que el sujeto disponga de pocos recursos personales y resistencia ante los contratiempos. Otras veces, la ansiedad entra dentro del marco de una enfermedad psiquiátrica, como un síntoma más o, a veces, el más importante: las depresiones ansiosas o las crisis de ansiedad.

Estos "nervios" o estados de ansiedad pueden ser esporádicos y momentáneos, o bien mantenerse en el tiempo y hasta hacerse crónicos. Hay personas que siempre están nerviosas. Los efectos son ciertamente negativos y se ven a diario, tanto si uno los sufre como si ve a una persona ansiosa. A largo plazo, la ansiedad mantenida puede acarrear trastornos de tipo psicológico, como depresiones o alteraciones importantes del sueño.


Ante los "nervios" lo ideal es contrarrestarlos desde el punto de partida. Nunca deben ponerse como escudo o justificación de una conducta inadecuada o ineficaz. Hay que partir de una idea: nada es tan importante ni tan imprescindible como parece a primera vista. Hay que darle a cada cosa su justa importancia. Sólo cuando los "nervios" sean incontrolables o la ansiedad empiece a tener repercusiones psicológicas hay que acudir al especialista y posiblemente seguir un tratamiento específico.


D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.

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jueves, 5 de marzo de 2015

PRIMAVERA Y ANSIEDAD

Con la llegada de la primavera, muchas personas refieren tener síntomas de ansiedad. Quizá sea este tu caso y te sientas identificado/a. Pero ¿qué es la ansiedad? Antes de nada debemos dar respuesta a esta cuestión para saber de qué estamos hablando exactamente.


¿Qué es la ansiedad?:

La ansiedad es una emoción que nos surge de forma automática en situaciones de amenaza o peligro, para prepararnos a luchar o huir. Gracias a la ansiedad nuestra especie ha podido subsistir y ha llegado a ser tan poderosa. Seguramente descendemos de aquellos antepasados que más ansiedad tenían ante las serpientes, lobos, etc. porque luchaban o huían eficazmente, los que generaban menos ansiedad eran presas más sencillas. Ahora bien, cuando esa emoción se presenta ante estímulos que no suponen peligro alguno o las reacciones de miedo son desproporcionadas, entonces estamos hablando de ansiedad patológica, ya que no nos ayuda y nos limita.


Cuando tu cerebro percibe un peligro (real o imaginario), automáticamente se pone en marcha el sistema de alarma, es decir, se activa una parte de tu sistema nervioso que provoca diversos cambios fisiológicos con los que tu organismo se prepara para afrontar el peligro. Por ejemplo:

- Tu cuerpo libera adrenalina y noradrenalina, que producen una sensación de nerviosismo e inquietud.
- Aumenta la frecuencia y la fuerza de los latidos del corazón para que los músculos dispongan de más sangre y eliminen mejor las toxina, con lo que te resultaría más fácil atacar o huir de ese peligro.
- Hiperventilas, es decir, respiras más cantidad de aire y más dreprisa, preparando también a tu cuerpo para la lucha o huida.
- Sientes miedo y tiendes a huir para ponerte a salvo.

Todos estos cambios serían útiles y beneficiosos si te encontrases ante un peligro real. Pero, si en vez de tomarlos como algo normal piensas que esas sensaciones son peligrosas, se activará aún más el sistema de alarma y, por tanto, las sensaciones y el miedo aumentarán. ¿Me explico con claridad? Veámoslo gráficamente:


Las sensaciones que temes no son más que la reacción de tu cuerpo y mente ante ese peligro. Son molestas, qué duda cabe, muy molestas, pero para nada son peligrosas.

Algunos ejemplos de sensaciones temidas:

- Mareo
- Falta de aire
- Taquicardia, palpitaciones
- Hormigueo en las extremidades, pérdida de sensibilidad, palidez
- Opresión, dolor o pinchazos en el pecho, dolor en brazo izquierdo
- Calor, sofoco, sudor, escalofríos
- Percibir las cosas de forma extraña o inusual, ver "lucecitas", etc.
- Temblor, pinchazos, parestesias
- Dificultad para pensar en la forma habitual
- Náuseas o molestias abdominales
- Opresión o sensaciones extrañas en la cabeza
- Cansancio, agotamiento
- Cualquier sensación interna temida



La ansiedad también facilita la aparición de las crisis de pánico, entre otras razones porque produce sensaciones similares a las que interpretas como señal de peligro. Sin embargo, la ansiedad no es algo malo en sí. De hecho, la investigación científica ha demostrado que, en ciertas dosis, mejora nuestra capacidad para afrontar las dificultades. Pero, cuando la ansiedad presenta una intensidad excesiva o cuando se mantiene activada durante demasiado tiempo, puede ser algo negativo, ya que nos impide sentirnos bien y funcionar de forma óptima.

El objetivo del tratamiento:

Desde Supera Psicología Clínica Jaén (Psicólogos en Jaén) pretendemos ayudar al paciente a mantener controlada la ansiedad en unos niveles deseables pero teniendo claro que no pretendemos eliminarla por completo ya que, además de ser imposible, tampoco sería conveniente, porque experimentar cierto grado de ansiedad es útil y necesario. No obstante, la ansiedad anticipatoria, es decir, la ansiedad producida por el temor a que aparezcan nuevas crisis o a experimentar las sensaciones temidas, sí que desaparecerán con el tratamiento.


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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jueves, 26 de febrero de 2015

APRENDER A CONVIVIR CON LAS EMOCIONES NEGATIVAS

Pensamos que la felicidad consiste en estar siempre bien, sonriendo, pletóricos, como la publicidad se encarga de sugerirnos si compramos ese champú o ese coche. Pero es falso. Cuando se busca el bienestar en cualquier aspecto se corre el peligro de dar la espalda al malestar emocional y la felicidad no se basa en anular las emociones incómodas, sino en saber aceptarlas y aprender a gestionarlas.


Las emociones “incómodas” tienen un por qué en nuestra vida. La tristeza, la ira o el miedo son emociones básicas con las que nacemos todos los mamíferos. Se procesan en nuestro sistema límbico y el motivo es muy sencillo: nos ayudan a sobrevivir. Si un niño no tuviera tristeza, no añoraría a sus padres, por ejemplo. Si no nos enfadáramos, seríamos incapaces de romper ciertas situaciones que nos dañan. Y si no sintiéramos miedo en determinados momentos, nuestra vida podría correr peligro. Cualquiera de estas tres emociones tienen un por qué. Otra cosa es que se amplifiquen y nos paralicen o nos hagan tomar decisiones muy poco inteligentes, como cuando nos atenazamos por miedo o nos inflamamos de rabia. Daniel Gilbert, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, va más allá. Nos dice que las emociones “negativas” son útiles porque nos permiten tener una brújula para apreciar las “positivas”. Es decir, para valorar las cosas necesitamos contrastes y estos no surgen si siempre estamos sin problemas los 365 días del año. Y aún hay más. Si el aprendizaje nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos, lo que se aprende en los desiertos o en situaciones que nos superan, no ocurre en los momentos dulces.


Por ello, necesitamos aprender a convivir con los momentos incómodos y con las emociones que tienen tan poco marketing, como la tristeza, el miedo o la ira. La felicidad no está en la ausencia de dichas emociones ni en la adquisición de cacharros que nos hagan nuestra existencia más cómoda. Está en saber aceptar los reveses a los que nos enfrentamos y descubrir qué tenemos que aprender de cada uno de ellos.

Fuente: El País

Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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lunes, 23 de febrero de 2015

¿TODOS TENEMOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS?

La investigación titulada “Puedes correr pero no esconderte: Pensamientos intrusivos en los seis contintentes” (You can run but you can’t hide: Intrusive thoughts on six continents) y publicada en el Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders,  encontró que la mayoría de las personas podría haber experimentado pensamientos indeseados persistentes (93.6% de los participantes), imágenes mentales o síntomas del trastorno obsesivo compulsivo.


El estudio contó con la participación de 777 estudiantes de 13 países diferentes (Canadá, Argentina, Australia, Francia, Grecia, Hong Kong, Irán, Israel, Italia, Sierra Leona, España, Turquía y EEUU), a los cuales se les entrenó para distinguir entre las preocupaciones persistentes, rumiaciones sobre el pasado y los pensamientos intrusivos. Luego se les preguntó si habían experimentado por lo menos un pensamiento intrusivo durante los últimos tres meses.


Para el co-autor de la investigación, el Dr. Adam Radomsky, estos resultados muestran que no son los pensamientos indeseados los que generan problemas sino, más bien, lo que hacemos con ellos.
“Por ejemplo, la mayoría de las personas que tienen pensamientos intrusivos sobre saltar desde un balcón o desde una plataforma del subte, pensaría que es raro o tonto pensar así, en cambio, una persona diagnosticada con TOC se podría preocupar porque sus pensamientos son suicidas. Los pacientes con TOC experimentan estos pensamientos más a menudo y sienten mayor malestar a causa de los pensamientos, pero estos pensamientos parecen ser indistinguibles de aquellos que tiene la población general” explicó Radomsky.


Esta investigación podría ayudar a las personas con el trastorno obsesivo compulsivo a no sentirse tan diferentes ya que, como vimos, estos tipos de pensamientos son extremadamente comunes. Y también puede ayudar a desarrollar tratamientos basados en la evidencia que permitan reconocer que es bastante común tener pensamientos intrusivos.

Fuente: Psyciencia

Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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miércoles, 18 de febrero de 2015

LAS PASTILLAS NO CURAN LA ANSIEDAD

Esto es algo que sabemos los psicólogos desde siempre y que sin embargo decimos muy pocas veces, al menos no tantas veces como tendríamos que haberlo dicho para que se nos tome en consideración.
Lo que parece empezar a cambiar en este asunto, y creo que es buena idea aprovechar ese impulso, es que también los psiquiatras comienzan a percatarse de esta realidad, e incluso lo manifiestan públicamente. 

 
En una nota de prensa publicada en la sección de Salud de Europa Press y titulada “La prescripción de ansiolíticos para tratar la ansiedad es un error frecuente” (recomiendo su lectura), el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp) hace afirmaciones como ésta: Emplear ansiolíticos en el tratamiento de la ansiedad es un error que comenten con cierta frecuencia los médicos de Atención Primaria”, y va más allá diciendo “Este medicamento no debe administrarse de forma continuada, ya que su indicación es para las crisis de angustia”.
Sin valorar la intencionalidad de estas afirmaciones, compartiréis conmigo que tienen su importancia, viniendo de donde vienen, y sobre todo ante la evidencia de que, al menos en el Sistema Público de Salud español, recetar ansióliticos para tratar la ansiedad es algo bastante más que frecuente, y no sólo en los servicios de Atención Primaria, sino también por parte de los propios especialistas (psiquiatras generalmente).


Me gustaría ilustrar este artículo con mi propia experiencia como psicólogo clínico ejerciente en el sector privado en España.
No exagero en absoluto si digo que más de la mitad de los pacientes que veo cada día en consulta presenta algún problema relacionado con la ansiedad, ya sea como parte de su propia demanda o de forma “colateral”.
Tampoco exagero si afirmo que el 90% de estos pacientes acuden a mi consulta con un tratamiento farmacológico prescrito por su médico de cabecera, y que consiste generalmente en un ansiolítico (Diazepam, Lorazepam, Alprazolam…) y un antidepresivo (Paroxetina, Fluoxetina, Citalopran…).


La prescripción o no del antidepresivo depende generalmente de si, en el relato de los síntomas ante su médico, el paciente menciona o no palabras como “tristeza” o “desgana”. (No estoy exagerando tampoco en esto, he hecho alguna prueba al respecto con mis propios pacientes).
Pero aún hay dos realidades que empeoran si cabe este triste panorama. La primera es que, cuando el paciente viene derivado del especialista (psiquiatra), el tratamiento prescrito suele ser exactamente el mismo. La segunda es que, los pacientes que no llegan medicados a mi consulta (ese 10% que restaba), es porque antes no acudieron a su médico.

Voy a seguir ilustrando el artículo con algunas opiniones y publicaciones que justifican en cierto modo los signos de exclamación utilizados en el título de este post, y que refuerzan por otra parte la pequeña voz de un psicólogo privado en una pequeña ciudad de España.
En febrero de 2012, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicó en su revista número 100 un revelador informe titulado “Menos fármacos y más psicoterapia”, que apareció en prensa con titulares como éste: “Tras realizar un amplio estudio sobre salud mental, la OCU pide que la psicoterapia sea el tratamiento prioritario para los pacientes diagnosticados con ansiedad y depresión menor, reservando la medicación solo para los casos en que ha demostrado su utilidad”.
En este informe se recogen opiniones de pacientes, médicos de atención primaria y especialistas, y todos ellos llegan a la misma conclusión: los antidepresivos y tranquilizantes se prescriben en demasiados ocasiones, a pesar de que el tratamiento de elección para la ansiedad y la depresión debe ser la psicoterapia.

"La OCU pide que la psicoterapia sea el tratamiento prioritario para los pacientes diagnosticados con ansiedad y depresión menor"
Por su parte, el Consejo General de Psicología de España, publicó también en febrero de 2012 el artículo “La tendencia a recetar fármacos para la ansiedad y la depresión cuestiona gravemente la calidad asistencial que se presta en nuestro Sistema Sanitario” en el que se recogen algunas evidencias científicas al respecto de los tratamientos considerados eficaces para la ansiedad y la depresión, con afirmaciones como la siguiente: “La tendencia a recetar fármacos de manera abusiva cuestiona gravemente la calidad asistencial que se ofrece a los ciudadanos, así como los intereses de la industria farmacéutica en perpetuar estos modelos de actuación en salud mental”.

Conclusión

Que la ansiedad no se cura con pastillas parece ser una evidencia científica que no deja lugar a dudas. Sin embargo, no es posible mostrar la evidencia a quién no quiere verla, y parece igualmente claro que aquellos que pueden tomar medidas al respecto siguen manteniendo los ojos cerrados.
No obstante considero necesario que todos los que nos dedicamos a la salud mental, desde la posición que sea, sigamos manifestando públicamente nuestra opinión, incluso enmarcándola entres signos de exclamación si es necesario, hasta que alguien se digne a tomar medidas. Al fin y al cabo estamos hablando de salud, y eso nos importa a todos.


Me parece acertado terminar esta reflexión con una nueva cita al artículo antes mencionado que a modo de conclusión es contundente: “Por todo esto, podría ser útil que nuestras autoridades reflexionaran acerca de qué intereses están condicionando que no se provea a la población con los mejores tratamientos posibles, según demuestra la evidencia científica, siendo que, además, resultan ser los más económicos y los que más propician la reducción del gasto sanitario y social (incapacidad laboral) a medio y largo plazo. ¿Tiene sentido que sigamos apostando por terapias menos eficientes en un sistema público que requiere cada vez más del uso de la mayor racionalidad económica para garantizar su sostenibilidad?”.

Fuente: Psicopedia


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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lunes, 24 de noviembre de 2014

¿SABES LO QUE ES EL TOC (TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO)?

Las dudas, preocupaciones y creencias supersticiosas son comunes a todos en mayor o menor medida en nuestra vida diaria. Cuando se hacen excesivas e interfieren en el funcionamiento cotidiano produciendo un malestar significativo y dificultades en las áreas social, familiar y laboral, es cuando se realiza el diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo.
El TOC es una enfermedad mental en la que aparecen obsesiones y compulsiones, aunque en algunos casos pueden aparecer o bien sólo obsesiones, o bien sólo compulsiones.

  • Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que invaden una y otra vez la mente en contra de la voluntad de la persona. El que las sufre no quiere tener esas ideas, las encuentra inaceptables, absurdas e irracionales pero no las puede evitar. Las personas con TOC pueden preocuparse excesivamente por la suciedad o los gérmenes y obsesionarse con la idea de estar contaminados o contaminar a otras personas. O pueden sufrir miedos obsesivos de haber atropellado a alguien mientras conducían incluso aunque reconozcan que esta posibilidad no es real. Las obsesiones van acompañadas de sentimientos muy desagradables como el miedo, la angustia, la duda y producen un sufrimiento intenso en la persona que las padece.
  • Las compulsiones están relacionadas con las obsesiones en la medida en que la persona que padece la obsesión intenta librarse de la misma a través de la compulsión. Las compulsiones son actos o conductas que la persona realiza una y otra vez de forma repetitiva y a menudo siguiendo unas normas o reglas determinadas, con la finalidad de reducir el malestar o la ansiedad que le produce la obsesión. Por ejemplo, la persona con miedo a la contaminación puede lavarse repetidamente las manos incluso con lejía hasta llegar a producirse heridas en las mismas. La persona que experimenta la duda obsesiva sobre si ha cerrado la llave de la estufa puede comprobarla una y otra vez antes de salir de casa por el temor a que se produzca un incendio. Las compulsiones no le producen ninguna satisfacción a la persona que las lleva a cabo, más bien se realizan para reducir el malestar o la angustia generada por las obsesiones.

Otras características del TOC:
  • Los síntomas causan malestar, pérdida de tiempo o interfieren significativamente en la vida social, familiar o laboral de la persona que lo sufre.
  • Los sujetos con TOC reconocen que sus obsesiones o compulsiones son excesivas e irracionales.
  • Los síntomas pueden reaparecer a lo largo del tiempo y su intensidad puede variar de muy leve a otros síntomas que producen un malestar severo.
  • Es un trastorno que tradicionalmente se ha diagnosticado poco por varias razones: porque las personas que lo sufren lo han llevado de una forma secreta o han intentado considerarlo como un conjunto de pequeñas manías sin importancia.
  • Durante mucho tiempo se pensó que el TOC era una enfermedad poco frecuente. A partir de estudios epidemiológicos rigurosos se ha demostrado que es un trastorno que afecta a más del 2% de la población general. Esto significa que es más frecuente que otras enfermedades mentales. En la ciudad de Jaén, los psicólogos no disponemos de una estadística formal acerca de la prevalencia de este trastorno. 

Francisco Manzaneda es psicólogo máster en psicología clínica y de la salud por la UCM y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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lunes, 10 de noviembre de 2014

CÓMO VOLVERSE LOCO II: TE ENSEÑAMOS A DESARROLLAR UN TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO

Querido lector, para ser obsesivo-compulsivo primero debe convencerse de que es perfecto. Todas las demás personas están llenas de vicios y defectos, por eso se sentirá superior a ellos.

Tenga mucho cuidado con las decisiones que toma. Sopese todos los factores y consecuencias, no vaya a tomar alguna decisión equivocada. El único problema es tener que pensar demasiado antes de tomar una decisión, lo que le llevará a decidir en raras ocasiones, pero es ahí donde comienza la verdadera carrera del obsesivo.



Un auténtico obsesivo mantiene el raciocinio por encima de todo. No se le ocurra hacer nada sin descubrir la razón y, si alguna vez lo hiciera, invente a continuación las razones para justificarse.

Aprenda, sobretodo, a controlar las emociones: no llore, no se ría, no manifieste hostilidad, no muestre que tiene miedo y nunca exteriorice lo que desea. Usted no puede ser vencido por los placeres de la carne, y lo mejor es esconder los deseos hasta de sí mismo. Piense en otra cosa, imagine las enfermedades que puede contraer o la carga de trabajos que puede suponer el hecho de ceder al deseo, cuente una y otra vez hasta cien, haga algo para distraerse, pruebe incluso a hacer lo contrario de lo que le apetece. Si tuviera dificultades, recuerde que una momia paralítica no se emociona: contraígase y paralícese. A lo mejor le quedan algunos tics, tiene un comportamiento rígido y estereotipado, hace siempre lo mismo en distintas situaciones... pero ese es el camino más seguro para alcanzar el éxito.


La rutina también es un aspecto importantísimo. La rutina debe instalarse en todos los campos de su vida. Eso, en Jaén, es fácil. Enhorabuena si vive en esta ciudad. Para adquirir destreza, puede hacer y conservar las más diversas colecciones, ya se trate de sellos, monedas, cacharros o simples papeles garabateados.

Hablemos ahora de la culpa: he ahí un sentimiento con el que usted lidia magistralemente, por encima de la media, juega en Champions. Se vuelve tan importante para usted que hace todo lo posible para evitarlo. Si ha hecho algo malo, da vueltas a la cabeza para asegurarse de que tenía razón. 

El lector se preguntará ¿dónde están los síntomas de la neurosis obsesivo-compulsiva? No se preocupe por eso (si es que todavía le es posible no preocuparse) Si cumplió bien los deberes anteriores, tiene usted todos los ingredientes para convertirse en un verdadero neurótico.

 
 
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jueves, 6 de noviembre de 2014

CÓMO VOLVERSE LOCO: TE ENSEÑAMOS A DESARROLLAR UNA DEPRESIÓN


Querido lector, está usted de enhorabuena. ¡Cuántas veces habrá leído consejos y recomendaciones para evitar o afrontar un determinado trastorno mental! Pues bien, la mayoría de las veces eso es tarea fácil. Lo realmente complicado es desarrollar el trastorno. Por eso, a continuación le voy a dar unas pautas para alcanzar una depresión en toda regla. No me de las gracias, no las merece.

Para que su caso resulte lo más típico posible, le aconsejo que sea en la edad adulta cuando desarrolle una depresión de caballo. Hay que esperar un momento propicio del año, generalmente en torno a los equinoccios. Le aconsejo el final de la primavera, cuando las otras personas empiezan a renacer con el sol, a mirarse a sí mismas y a los demás. Reclúyase en casa y cierre todas las ventanas y persianas. Acuéstese en la cama a oscuras, con el objetivo de dormitar. Si tiene cosas que hacer, vaya aplazándolas (de todas formas, en Jaén hay poco que hacer ¿no?). Evite el contacto con otras personas y no cumpla sus compromisos, hasta se puede entretener pensando en todas las cosas que tendrá que resolver durante su vida, y entonces verá que es imposible vivir. Vamos bien. Quédese mirando el vacío o, mejor aún, las porquerías de la televisión (en Jaén hay poco que hacer ¿verdad?). Después de un día soñoliento, pasará las noches en blanco, pero así es como conseguirá desincronizar su reloj corporal. Muéstrese indiferente con respecto a todo, que alguien cuidará de usted. Si alguien lo critica, tanto mejor. Un buen depresivo sabe que se merece todos los insultos porque se ha transformado en un trapo inútil, en el ser más despreciable de la humanidad. 


Al sentirse así, se encuentra ya tan desincronizado que su organismo reacciona con la hibernación. Su reloj corporal es ahora un caos y usted se merece ahora el diagnóstico de depresión mayor con melancolía. Para alcanzar la graduación máxima (con componente psicótico), basta con salir un poco de la realidad y suponer, por ejemplo, que se ha podrido, que está muerto y esperando el entierro (delirio de Cotard). 

 
Es evidente que existe tratamiento para ello, pero tampoco se decide a acudir al psicólogo (echaría por tierra todos sus intentos de convertirse en un máster de la depresión). Tal vez se entretenga pasando por otros especialistas o médicos alternativos, tomando medicamentos ineficaces que harán arder su depresión a fuego lento (¡ese el camino!). Así tendrá tiempo de sobra para poner en cuestión toda su vida y, quién sabe, para tomar decisiones desastrosas. Algún día se cansará, pero también debo decirle que la verdadera depresión no dura eternamente, siento darle esta mala noticia. Un mal día se despertará por la mañana, abrirá la ventana de su habitación y verá qué hermosa es la salida del sol. Ese día se sentirá feliz y todo le irá bien. Se encontrará estúpido por el estado al que se dejó arrastrar por la depresión, y pensará en recuperar el tiempo perdido. Empezará a desmadrarse.

Estimado lector, si usted continúa desmadrado (o si alcanzó ese estado por medio de la depresión), puede ponerse manos a la obra de inmediato y prepararse para la manía (la persona que padece un estado de manía presenta un estado de ánimo anormalmente eufórico y exaltado, un excesivo humor, que puede manifestarse como una euforia o una gran irritabilidad y excitabilidad. Muy a menudo se acompaña de ideación cercana a los delirios de grandeza, excesiva alegría, excitación y de conducta desinhibida).
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lunes, 3 de noviembre de 2014

MUJERES DE MEDIANA EDAD CON NEUROSIS Y ANSIEDAD, EN MAYOR RIESGO DE DESARROLLAR ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Las mujeres maduras con indicios de rasgos neuróticos estarían en una situación de mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer (EA), según un estudio realizado por investigadores suecos.


 
Para el estudio se seleccionaron 800 mujeres con una edad media de 46 años (rango: 38-54 años), a las cuales se siguió durante 38 años mediante pruebas de personalidad, con el fin de consultar su nivel de neurosis, timidez y extraversión social, y pruebas de memoria. Así, se observó que 153 mujeres (19%) desarrollaron demencia, y de ellas, 104 mostraron demencia tipo Alzheimer. El estudio encontró que las mujeres que obtuvieron mayores puntuaciones en las pruebas relacionadas con el nivel neurótico tenían el doble de riesgo de desarrollar demencia o EA en comparación con las que tuvieron puntuaciones más bajas en las pruebas.

 
Aunque no se puede considerar como único factor de riesgo, el estudio demuestra que las mujeres que se angustiaban más fácilmente tenían el mayor riesgo de EA. Un total de 16 de las 63 mujeres (25%) con elevados niveles de angustia y estrés desarrollaron EA en comparación con 8 de las 64 (13%) que no tenían signos de angustia. 

Fuente: neurologia.com 

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