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jueves, 1 de octubre de 2015

SI ERES MUJER DEBERÍAS LEER ESTO ACERCA DE LA DEPRESIÓN

En 2020 la depresión será la primera causa de discapacidad tras las enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es un mal que afecta a las mujeres el doble que a los hombres. Una de cada cinco tiene riesgo de sufrir un episodio a lo largo de su vida, según una encuesta realizada a más de 1.500 médicos y psiquiatras de atención primaria. Las mujeres padecen más depresiones leves o moderadas y de forma más frecuente, mientras que en los hombres prevalecen las depresiones de tipo grave o melancólico. Sin embargo, en las enfermedades mentales como la bipolaridad, la esquizofrenia o los trastornos obseso-compulsivos la incidencia es la misma en ambos sexos.

"La depresión afecta a las mujeres el doble que a los hombres"


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Todas las etapas fisiológicas por las que pasa la mujer durante su etapa de desarrollo, menstruación, embarazo, parto y postparto, lactancia y menopausia están dirigidas por las hormonas; esos mensajeros químicos que marcan la hoja de ruta en la vida de las mujeres. Los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona, dos hormonas femeninas que se reproducen en los ovarios, generan las alteraciones que revolucionan a la mujer por dentro.

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Según los estudios epidemiológicos, aunque la depresión puede afectar a cualquier edad -incluidas niñas- hay mayor incidencia a partir de la pubertad hasta el final de la menopausia. Pero se da con más frecuencia entre los 25 y los 45 años. Según una encuesta de Actimude (Actitud de la Mujer ante la Depresión), un 38% de las depresiones en la mujer se asocia con la menopausia y un 17% con situaciones premenstruales. Un dato significativo si se tiene en cuenta que la mujer está un tercio de su vida con la menopausia.

"Se da con más frecuencia entre los 25 y los 45 años"


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Hoy por hoy, las mujeres afrontan de forma diferente la depresión que los hombres. Las mujeres recurren más al médico de cabecera, son más expansivas con sus emociones y no tienen problemas en solicitar ayuda. En los hombres hay mayor tasa de prevalencia de alcohol o de otras drogas, según datos de 2006 del Observatorio de la Salud, un 6,5% frente a un 0,9% en las mujeres. En este sentido, Julio Bobez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, cree que no se ha demostrado que de las diferencias que pueda haber entre el funcionamiento cerebral de las mujeres y los hombres se derive que las mujeres sean más vulnerables a la depresión. "En lo que sí hay diferencias es en que si vas a una consulta verás que hay más mujeres que acuden por depresión que varones, porque éstas tienen un estilo de afrontar la salud distinto. Los hombres resisten más las disfunciones psicosociales y además, en muchos casos, las intentan solventar con alcohol y otras drogas".

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D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Psicólogo General Sanitario, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
Si necesita ayuda profesional y está buscando un psicólogo en Jaén, puede ponerse en contacto con nosotros a través de:
Tfno. 678 920 707
Correo electrónico: Correo psicólogo Jaén
 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

DEJAR ATRÁS EL PASADO

El pasado es algo que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. El lugar del que venimos actúa como una base para conformar quiénes somos, cómo actuamos y cómo pensamos acerca del mundo que nos rodea. Influye no sólo en nuestra perspectiva de vida, sino en muchas más cosas que ahora mismo ni siquiera imaginamos, como las sensaciones y emociones que tenemos ante algo o alguien que no conocemos y del que no tenemos información.


Todas las personas podrán recordar momentos buenos y malos de su trayectoria vital. Sin embargo, existe gente que parece tener una increíble facilidad para estar todo el día reviviendo su pasado. Pasar el día recordando aquello que sucedió antaño (tanto si es malo o bueno) no es precisamente la mejor opción para seguir con nuestras vidas, sino todo lo contrario. Nos mantiene estáticos, nos impide movilizar nuestra energía para realizar nuevos proyectos o, simplemente, disfrutar del día en que nos encontramos.

El problema surge cuando nuestro pasado no nos deja continuar hacia adelante con nuestra vida. Los recuerdos sobre aquello que fue o no fue vuelven a nuestra cabeza una y otra vez, haciendo interferencia con el momento actual en que nos encontramos, impidiéndonos disfrutar del instante que vivimos. Es en este punto cuando debemos tomar conciencia de que el pasado ya pasó (valga la redundancia) y que es en el presente donde nos encontramos.

Recordar aquello tan terrible que nos sucedió, lo mal que se portaron con nosotros, etc. trae de vuelta a nuestra cabeza aquellas emociones de malestar, culpa, vergüenza, rencor… que nos vuelven a hacer daño de nuevo una y otra vez, ¿nada productivo, verdad? Estas personas que se focalizan demasiado en el pasado, corren el peligro de caer sumidos en una gran tristeza o depresión, presas de sus desgracias e inmóviles ante un presente-futuro nada prometedor, ya que esto nos puede llevar a pensar que nuestra vida está destinada a la desdicha.


Es importante saber que para superar el pasado, en primer lugar debemos asumir que no va a cambiar, que debemos aceptar las cosas tal como fueron y dejarlo estar. Resulta fácil decirlo, sí, pero pasar página es imprescindible. Para ello, algunas de las cosas que debemos intentar hacer son:

1. Alza la vista hacia el mundo que te rodea. 

 

Levantar la vista de tu ombligo para pasar a mirar el sitio en el que estás y la gente que te rodea puede ser un buen primer paso para seguir hacia adelante.

 

2. Olvida a aquellos que te hicieron daño.

 

Como ya se ha dicho, vivir rememorando aquello que tanto nos hizo sufrir impide que se cierren esas heridas. Y, que quede claro, guardar resentimiento hacia esa persona (e incluso mostrárselo abiertamente) muchas veces no va a conseguir que el otro se sienta peor sino que somos nosotros los que más nos anclamos en aquello que sucedió.

3. Perdónate a tí mismo.

 

Comprender que las cosas que hicimos mal ya no pueden deshacerse. En vez de culparnos a nosotros mismos por haber actuado de una determinada forma y no de otra, sería más productivo buscar por qué hicimos eso. ¿Cuáles fueron los deseos, motivaciones o miedos que nos llevaron a hacer las cosas de ese modo?

4. Encuentra un sentido a tu vida.

 

Tener objetivos y metas en la vida nos permite afrontar los malos momentos. Saber que hay algo por lo que merecerá la pena seguir, nos da aliento para soportar las adversidades puesto que sabemos que cuando éstas terminen, podremos hacer aquello que anhelamos.

 

5. Volver a empezar. 


A lo largo de nuestra vida, podemos encontrarnos en situaciones que se nos exijan tener que volver a empezar desde cero. A pesar de que en un primer momento veamos todo negro, debemos pensar que eso no es así. Que nosotros no veamos las diferentes alternativas que tenemos no significa que éstas no existan o que no vendrán en un futuro.

Fuente: Psicopedia.

 
D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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¡Porque nuestra salud mental es lo más importante!

miércoles, 3 de junio de 2015

BIENVENIDOS A SUPERA PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD (VÍDEO)

Bienvenidos a SUPERA PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD. Gabinete de psicología en Jaén. Psicología infantil y adultos. 



Es posible que haya intentado resolver sus problemas por sus propios medios y que los resultados no hayan sido los esperados. Ahora es el momento de recurrir a un profesional que le ayudará a mejorar su estado de ánimo, a dejar de vivir en un estado de preocupación constante, a sobrellevar una pérdida, a reducir sus niveles de estrés, ansiedad, etc. 


 
Intentamos que nuestros tratamientos psicológicos sean breves y eficaces. Tratamos todo tipo de trastornos tales como ansiedad, depresión, estrés, problemas sexuales y de pareja, obsesiones, fobias, dificultades de aprendizaje, enuresis y encopresis, déficit de atención, hiperactividad, trastornos de conducta, etc. pero sobretodo nos centramos en mejorar la calidad de vida de nuestros clientes.

D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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martes, 5 de mayo de 2015

¿QUÉ SON "LOS NERVIOS"? APRENDE A CONTROLARLOS

"¡Qué nervioso estoy!", "estoy hecho un manojo de nervios", "me encuentro tan nerviosa que voy a estallar"... Todo el mundo les echa la culpa cuando las situaciones se escapan de las manos, cuando hay muchas cosas que hacer y muy poco tiempo, cuando se tiene miedo o se avecina un momento importante... ahí están los molestos nervios. Pero, ¿qué son exactamente los nervios?

No, nos estamos refiriendo a la parte del sistema nervioso con forma de filamentos. Los famosos "nervios" son el resultado físico y psíquico de una situación de ansiedad. La manifestación es clara: una persona dominada por la tensión, inquieta, intranquila, que se mueve de un lado para otro, con una agustia más o menos intensa, que puede estar irascible y hasta agresiva. Pero también tienen consecuencias físicas como la taquicardia, el temblor de manos, la sudoración y hasta crisis diarreicas. Todo ello es llana y puramente ansiedad, un estado de alerta del organismo que reacciona ante un estímulo que se vive como una amenaza.


En principio, la ansiedad surge cuando hay una mala conexión entre el sujeto y las exigencias del medio ambiente. Puede que estas sean excesivas o puede que el sujeto disponga de pocos recursos personales y resistencia ante los contratiempos. Otras veces, la ansiedad entra dentro del marco de una enfermedad psiquiátrica, como un síntoma más o, a veces, el más importante: las depresiones ansiosas o las crisis de ansiedad.

Estos "nervios" o estados de ansiedad pueden ser esporádicos y momentáneos, o bien mantenerse en el tiempo y hasta hacerse crónicos. Hay personas que siempre están nerviosas. Los efectos son ciertamente negativos y se ven a diario, tanto si uno los sufre como si ve a una persona ansiosa. A largo plazo, la ansiedad mantenida puede acarrear trastornos de tipo psicológico, como depresiones o alteraciones importantes del sueño.


Ante los "nervios" lo ideal es contrarrestarlos desde el punto de partida. Nunca deben ponerse como escudo o justificación de una conducta inadecuada o ineficaz. Hay que partir de una idea: nada es tan importante ni tan imprescindible como parece a primera vista. Hay que darle a cada cosa su justa importancia. Sólo cuando los "nervios" sean incontrolables o la ansiedad empiece a tener repercusiones psicológicas hay que acudir al especialista y posiblemente seguir un tratamiento específico.


D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.

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jueves, 26 de febrero de 2015

APRENDER A CONVIVIR CON LAS EMOCIONES NEGATIVAS

Pensamos que la felicidad consiste en estar siempre bien, sonriendo, pletóricos, como la publicidad se encarga de sugerirnos si compramos ese champú o ese coche. Pero es falso. Cuando se busca el bienestar en cualquier aspecto se corre el peligro de dar la espalda al malestar emocional y la felicidad no se basa en anular las emociones incómodas, sino en saber aceptarlas y aprender a gestionarlas.


Las emociones “incómodas” tienen un por qué en nuestra vida. La tristeza, la ira o el miedo son emociones básicas con las que nacemos todos los mamíferos. Se procesan en nuestro sistema límbico y el motivo es muy sencillo: nos ayudan a sobrevivir. Si un niño no tuviera tristeza, no añoraría a sus padres, por ejemplo. Si no nos enfadáramos, seríamos incapaces de romper ciertas situaciones que nos dañan. Y si no sintiéramos miedo en determinados momentos, nuestra vida podría correr peligro. Cualquiera de estas tres emociones tienen un por qué. Otra cosa es que se amplifiquen y nos paralicen o nos hagan tomar decisiones muy poco inteligentes, como cuando nos atenazamos por miedo o nos inflamamos de rabia. Daniel Gilbert, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, va más allá. Nos dice que las emociones “negativas” son útiles porque nos permiten tener una brújula para apreciar las “positivas”. Es decir, para valorar las cosas necesitamos contrastes y estos no surgen si siempre estamos sin problemas los 365 días del año. Y aún hay más. Si el aprendizaje nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos, lo que se aprende en los desiertos o en situaciones que nos superan, no ocurre en los momentos dulces.


Por ello, necesitamos aprender a convivir con los momentos incómodos y con las emociones que tienen tan poco marketing, como la tristeza, el miedo o la ira. La felicidad no está en la ausencia de dichas emociones ni en la adquisición de cacharros que nos hagan nuestra existencia más cómoda. Está en saber aceptar los reveses a los que nos enfrentamos y descubrir qué tenemos que aprender de cada uno de ellos.

Fuente: El País

Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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