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domingo, 27 de septiembre de 2015

OBSESIONES Y COMPULSIONES. TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de obsesiones y compulsiones recurrentes que causan en la persona una marcada incomodidad en su vida cotidiana.


Las obsesiones son ideas, pensamientos, imágenes o sonidos recurrentes y persistentes que son experimentados como intrusos o inapropiados. Las obsesiones son egodistónicas, es decir, que son vividas, por lo menos al comienzo, como pensamientos repugnantes y sin sentido, que la persona intenta ignorar o suprimir con algún otro pensamiento o acción.

Las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión, o conforme a reglas que deben ser aplicadas rígidamente. Las compulsiones tienen el objetivo de reducir la ansiedad o la angustia que traen las obsesiones; o de prevenir algún suceso o situación temida. Sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de manera realista con lo que quisieran neutralizar o prevenir, o son claramente excesivos.
“No podía hacer algo sin un ritual. Estos rituales trascendían a todos los aspectos de mi vida. Cuando ponía mi despertador, tenía que hacerlo en un número que no sumara un “mal” número. No podía hablar de la muerte porque me preocupaba que algo malo le sucediera a mis padres”

 

Tipos de obsesiones y compulsiones

  • Relacionadas con la agresión: temor a hacer daño a los demás, o a uno mismo, a insultar o proferir obscenidades, a dejarse llevar por los impulsos, a que pase algo terrible, a ser el responsable de una catástrofe.
  • Sobre la suciedad y contaminación: Mostrar desagrado exagerado por las secreciones del cuerpo, por la suciedad y gérmenes, por la contaminación ambiental, por contraer una enfermedad, por que otras personas caigan enfermas o por la higiene del hogar.
  • Necesidad de limpiar y lavar: Lavado exagerado de manos, cuerpo, dientes, arreglo personal de forma ritual, medidas exageradas para evitar un contagio o para eliminar contaminantes.
  • Sexuales: Pensamientos o impulsos sexuales prohibidos o perversos que pueden involucrar a niños, animales, cuestiones referidas a la homosexualidad o al incesto.
  • De acumulación y colección: Tendencia a acumular todo tipo de cosas hasta que la casa se vuelve inhabitable. El enfermo tiene deseos de ordenar, pero no es capaz de hacerlo nunca.
  • Religiosas: Ideas o imágenes religiosas con características sexuales aberrantes. Pueden sentir no haberse confesado bien o haberlo hecho con mala intención e intentan repetir el acto numerosas veces de iglesia en iglesia.
  • Necesidad de simetría y orden: La persona ordena y organiza de forma milimétrica. En algunos casos, siente la necesidad de contarlo todo.
  • Sobre el propio cuerpo: Arrancarse pelos de cualquier parte del cuerpo, morderse las uñas, los dedos, rascarse de forma excesiva.
  • Rituales de repetición: Entrar o salir por la puerta, levantarse o sentarse en la silla.
  • Compulsiones varias: Necesidad de saber, recordar, ver ciertos colores o números-que indican buena o mala suerte- sonidos que irrumpen en la mente con algún significado. Urgencia por decir, confesar, preguntar, tocar o tomar medidas de prevención para no hacerse daño a sí mismo o a los demás o para evitar un suceso terrible.

Muchas personas sanas pueden aceptar tener algunos de estos síntomas de TOC, tales como revisar la llave de gas varias veces antes de salir de la casa. Pero se diagnostica el trastorno cuando dichas actividades consumen más de una hora al día, son muy angustiosas o interfieren con la vida diaria.

D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
Si necesita ayuda profesional y está buscando un psicólogo en Jaén, puede ponerse en contacto con nosotros a través de:
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Correo electrónico: Correo psicólogo Jaén

 

miércoles, 3 de junio de 2015

BIENVENIDOS A SUPERA PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD (VÍDEO)

Bienvenidos a SUPERA PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD. Gabinete de psicología en Jaén. Psicología infantil y adultos. 



Es posible que haya intentado resolver sus problemas por sus propios medios y que los resultados no hayan sido los esperados. Ahora es el momento de recurrir a un profesional que le ayudará a mejorar su estado de ánimo, a dejar de vivir en un estado de preocupación constante, a sobrellevar una pérdida, a reducir sus niveles de estrés, ansiedad, etc. 


 
Intentamos que nuestros tratamientos psicológicos sean breves y eficaces. Tratamos todo tipo de trastornos tales como ansiedad, depresión, estrés, problemas sexuales y de pareja, obsesiones, fobias, dificultades de aprendizaje, enuresis y encopresis, déficit de atención, hiperactividad, trastornos de conducta, etc. pero sobretodo nos centramos en mejorar la calidad de vida de nuestros clientes.

D. Francisco Pérez es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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lunes, 23 de marzo de 2015

LA GATOTERAPIA. LOS EFECTOS BENEFICIOSOS DE CONVIVIR CON UN GATO.

La Gatoterapia, un novedoso tratamiento antiestrés con tu felino

La Gatoterapia es un tratamiento tradicional contra los síntomas del estrés, la ansiedad y el bajo estado de ánimo con la ayuda de gatos domésticos. Puede ayudarte a mejorar tu salud física y mental y tu calidad de vida global, a través de la interacción amistosa entre el gato y la persona.

Gatos y humanos: un poco de historia

Ya en tiempos ancestrales, el ser humano ha encontrado en ciertas especies animales una buena dosis de compañía y afecto. Además de la domesticación de los animales con el fin de preservar el sustento alimenticio (carne, leche), el abrigo (pieles, lana) y el desplazamiento (caballos), algunas especies han mantenido una relación de cariz más íntima con el hombre. En este sentido, dos de los animales que tradicionalmente han desempeñado ese rol son el perro y el gato, aunque cabe señalar que en el caso del can, su labor también solía vincularse a la caza, el pastoreo y la seguridad de la morada.
El gato (felis silvestris catus) es un pequeño mamífero predador. Los orígenes de la especie, o por lo menos sus primeros reportes científicos, se sitúan en el sur de Egipto en el año 3000 aC. En esos tiempos lejanos, los gatos ya gozaban de una gran consideración, hasta el punto de que los humanos les otorgaban una categoría de divinidad. Desde Egipto fue extendiéndose hacia otros muchas regiones, a través del comercio, fue fiel compañero de brujas, magos y curanderos. Posteriormente, fue acogido como cazador doméstico de pequeños animales roedores, que podían propagar enfermedades. En este sentido, el gato era un seguro de salud para el hombre. Además, fue paulatinamente creciendo su rol de amigo y compañero doméstico.
Muchas personas aseguran que la compañía del gato les reporta múltiples beneficios. Actualmente, existen más de cuarenta especies diferentes de felinos, cada uno con sus características propias: pelajes de todos los colores y formas (e incluso sin pelaje), con cola larga, cola corta, sin cola, con estructuras craneales muy distintas, etcétera.

El gato: descubriendo su personalidad y sus ‘propiedades antiestrés’

El gato es un animal muy autónomo, como ocurre con el resto de felinos. Su vínculo con los dueños de la casa se fundamenta en una especie de pacto de respeto mutuo. La compañía de un gato, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de psicofármacos, contribuye a lograr buenos niveles de relajación sin el efecto secundario de perder el contacto con la realidad o ciertas cotas de conciencia. Acariciar un gato puede reducir el estrés, así como disminuir el nivel de presión sanguínea y la frecuencia de latidos del corazón. Por su parte, el ronroneo característico del gato (sonido que emite el felino cuando está cómodo y seguro) tiene un efecto positivo en el estado de ánimo de las personas, fomentando el buen humor y proporcionando confianza y seguridad. Las señales de afecto que el gato nos proporciona también tienen un efecto positivo en nuestra psique, ayudando a enfermos convalecientes a salir adelante de su situación gracias a su simple presencia.

Compañía felina, siempre bienvenida

Muchos especialistas recomiendan a personas que viven solas la compañía de un gato. Además de los aspectos positivos en la salud mental que ofrecen los pequeños felinos, los gatos no requieren de grandes cuidados, en comparación con, por ejemplo, los perros. Vivir acompañado de un gato también nos ayuda a comprendernos mejor a nosotros mismos y aceptarnos tal cual somos: los gatos no nos juzgan, no diferencian entre guapos y feos o ricos y pobres; solo reciben cariño y lo devuelven a su manera, de una forma completamente natural y sin artificios.
Las familias que conviven cerca de un gato también logran algunos beneficios psicológicos, puesto que fomentan y refuerzan la comunicación entre padres e hijos y entre hermanos. Además, la convivencia familiar con animales enseña a los niños a responsabilizarse de ciertas tareas, a respetar y amar a otras especies, y esto redunda en el refuerzo de actitudes sosegadas, relajadas y de distensión del estrés.

Salud mental, Gatoterapia y algunos datos

Los beneficios de la Gatoterapia en personas con algún tipo de discapacidad física o psíquica o con alguna clase de trastorno emocional o psíquico, han sido estudiados. Por ejemplo, entre los trastornos asociados a demencias (Alzheimer), el Autismo, el Síndrome de Down, el TDAH y los trastornos conductuales en niños y en trastornos del estado de ánimo, los beneficios parecen claros.
En los Estados Unidos, varios estudios revelaron que los pacientes aquejados de cardiopatía reportaron una progresión mejor y más rápida si convivían con un felino, incrementando así el porcentaje de supervivencia un año después de haber padecido un episodio agudo como por ejemplo, un infarto (Friedmann y Thomas, 1995).
Las personas que viven con gatos en casa tienen una probabilidad más baja de fallecer a causa de un infarto. Esta fue la conclusión a la que llegaron varios investigadores de la Universidad de Maryland. En el caso de la convivencia con perros, no se reportó el mismo efecto protector, posiblemente debido a los cuidados diarios que requieren los canes: los dueños de perros estuvieron en probabilidades cercanas a la media.
Varias asociaciones y fundaciones nacionales dedicadas a mejorar la calidad de vida de personas con trastornos mentales graves emplean a gatos como parte de la terapia. En niños autistas, por ejemplo, los gatos tienen distintos efectos positivos. Obviamente el gato no puede curar una psicopatología severa, pero sí se ha observado que el contacto de los enfermos con los felinos les aporta buenas dosis de felicidad, les devuelve la sonrisa, especialmente a aquellos que sufren de una vida bastante solitaria. 


El caso de los ancianos que viven en residencias geriátricas también es especialmente positivo en lo que refiere a los beneficios de convivir con gatos. Distintos estudios señalan que el contacto diario con un adorable gato, al que pueden interpelar, acariciar y cuidar, puede ayudar al anciano a verbalizar sus emociones y sentimientos, así como los recuerdos de su infancia. Estimular su memoria y expresar anécdotas y relatos de su vida pasada es algo realmente importante en pacientes con demencias seniles o Alzheimer, porque esta gimnasia mental resulta un factor básico a la hora de retrasar la degeneración de la calidad neuronal, culpable de la pérdida progresiva de memoria. El sentido táctil, pudiendo acariciar el gato y notar su ronroneo cuando está feliz estimula algunas terminaciones nerviosas que evocan recuerdos.

Los gatos no son juguetes

Se puede adoptar un gato acudiendo a la protectora de animales más cercana. Incluso, si lo estimas oportuno (aunque deberías evitarlo), puedes adquirir un cachorro en una tienda especializada en animales domésticos. Pero no debemos dejar de ser conscientes que un gato es un ser vivo, que tiene necesidades y sufre. Esto implica una responsabilidad hacia él. El gato debe ser desparasitado y vacunado convenientemente, además de que en la mayoría de países debe llevar un microchip identificativo.
Si este último párrafo está claro, solo podemos invitarte a gozar de la grata compañía de uno de los animales más amigables, misteriosos y beneficiosos para tu salud que pueda haber.


Fuente: Psicología y Mente

Si necesita ayuda profesional y está buscando un psicólogo en Jaén, puede ponerse en contacto con nosotros a través de:
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jueves, 5 de marzo de 2015

PRIMAVERA Y ANSIEDAD

Con la llegada de la primavera, muchas personas refieren tener síntomas de ansiedad. Quizá sea este tu caso y te sientas identificado/a. Pero ¿qué es la ansiedad? Antes de nada debemos dar respuesta a esta cuestión para saber de qué estamos hablando exactamente.


¿Qué es la ansiedad?:

La ansiedad es una emoción que nos surge de forma automática en situaciones de amenaza o peligro, para prepararnos a luchar o huir. Gracias a la ansiedad nuestra especie ha podido subsistir y ha llegado a ser tan poderosa. Seguramente descendemos de aquellos antepasados que más ansiedad tenían ante las serpientes, lobos, etc. porque luchaban o huían eficazmente, los que generaban menos ansiedad eran presas más sencillas. Ahora bien, cuando esa emoción se presenta ante estímulos que no suponen peligro alguno o las reacciones de miedo son desproporcionadas, entonces estamos hablando de ansiedad patológica, ya que no nos ayuda y nos limita.


Cuando tu cerebro percibe un peligro (real o imaginario), automáticamente se pone en marcha el sistema de alarma, es decir, se activa una parte de tu sistema nervioso que provoca diversos cambios fisiológicos con los que tu organismo se prepara para afrontar el peligro. Por ejemplo:

- Tu cuerpo libera adrenalina y noradrenalina, que producen una sensación de nerviosismo e inquietud.
- Aumenta la frecuencia y la fuerza de los latidos del corazón para que los músculos dispongan de más sangre y eliminen mejor las toxina, con lo que te resultaría más fácil atacar o huir de ese peligro.
- Hiperventilas, es decir, respiras más cantidad de aire y más dreprisa, preparando también a tu cuerpo para la lucha o huida.
- Sientes miedo y tiendes a huir para ponerte a salvo.

Todos estos cambios serían útiles y beneficiosos si te encontrases ante un peligro real. Pero, si en vez de tomarlos como algo normal piensas que esas sensaciones son peligrosas, se activará aún más el sistema de alarma y, por tanto, las sensaciones y el miedo aumentarán. ¿Me explico con claridad? Veámoslo gráficamente:


Las sensaciones que temes no son más que la reacción de tu cuerpo y mente ante ese peligro. Son molestas, qué duda cabe, muy molestas, pero para nada son peligrosas.

Algunos ejemplos de sensaciones temidas:

- Mareo
- Falta de aire
- Taquicardia, palpitaciones
- Hormigueo en las extremidades, pérdida de sensibilidad, palidez
- Opresión, dolor o pinchazos en el pecho, dolor en brazo izquierdo
- Calor, sofoco, sudor, escalofríos
- Percibir las cosas de forma extraña o inusual, ver "lucecitas", etc.
- Temblor, pinchazos, parestesias
- Dificultad para pensar en la forma habitual
- Náuseas o molestias abdominales
- Opresión o sensaciones extrañas en la cabeza
- Cansancio, agotamiento
- Cualquier sensación interna temida



La ansiedad también facilita la aparición de las crisis de pánico, entre otras razones porque produce sensaciones similares a las que interpretas como señal de peligro. Sin embargo, la ansiedad no es algo malo en sí. De hecho, la investigación científica ha demostrado que, en ciertas dosis, mejora nuestra capacidad para afrontar las dificultades. Pero, cuando la ansiedad presenta una intensidad excesiva o cuando se mantiene activada durante demasiado tiempo, puede ser algo negativo, ya que nos impide sentirnos bien y funcionar de forma óptima.

El objetivo del tratamiento:

Desde Supera Psicología Clínica Jaén (Psicólogos en Jaén) pretendemos ayudar al paciente a mantener controlada la ansiedad en unos niveles deseables pero teniendo claro que no pretendemos eliminarla por completo ya que, además de ser imposible, tampoco sería conveniente, porque experimentar cierto grado de ansiedad es útil y necesario. No obstante, la ansiedad anticipatoria, es decir, la ansiedad producida por el temor a que aparezcan nuevas crisis o a experimentar las sensaciones temidas, sí que desaparecerán con el tratamiento.


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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martes, 10 de febrero de 2015

LA TERAPIA DE CONDUCTA EN PROBLEMAS DE PAREJA

La gran resistencia cultural a asimilar planteamientos científicos en los temas relacionados con el comportamiento humano ha sido una constante de nuestra civilización. Los medios de comunicación de masas y la "prensa del corazón" suelen ser exponentes representativos de "culturización" idealista en estos temas. El saber popular, fiel reflejo del contexto cultural, y cuantos tímidos intentos se hicieron desde una perspectiva algo más profesional han estado impregnados también de cierto idealismo. El "estar o no estar enamorados" viene a ser el factor causal relevante. Cuando una pareja "está enamorada" transcurren sus relaciones con normalidad; en cambio los problemas comienzan cuando uno u otro deja de "estar enamorado". El amor se convierte así en el elemento explicativo por excelencia: "el amor lo vencerá todo". Claro está, "amor" es una palabra que no se sabe qué define, cómo se adquiere ni cómo se pierde, y ante la que, por su falta de concreción y operatividad, no sabremos qué hacer. El planteamiento derrotista de la resignación no es ni más ni menos que una consecuencia lógica del planteamiento idealista, vago e inconcreto del amor: "o se está o no se está enamorado, y si no... ¡qué le vamos a hacer! ¡resignación!".


La aproximación de la terapia del comportamiento a la problemática de pareja es altamente estructurada y explícitamente didáctica. Enfatiza los principios de aprendizaje y se orienta no sólo hacia el cambio de conducta sino también, y sobre todo, hacie el entrenamiento en habilidades de cambio de conducta. En este enfoque las parejas aprenden a realizar análisis funcionales de sus propias conductas y de las de su compañero y a utilizar procedimientos específicos tales como el reforzamiento positivo, el moldeamiento, etc.


El objetivo básico de este enfoque es el entrenamiento en habilidades de comunicación y de solución de problemas con el fin de que la pareja resuelva, de modo autónomo, no sólo sus problemas actuales sino también aquellos que en un futuro pudieran plantearse. El terapeuta conductual de pareja no se centra en la resolución de problemas específicos sino más bien en el proceso por el que las parejas adquieren una serie de habilidades para llegar a solucionarlos.

El papel del terapeuta se parece al de un maestro de habilidades de comunicación que intenta que la pareja adquiera la competencia necesaria para funcionar con idependencia de él. En este sentido constituye una aproximación preventiva, en tanto en cuanto las parejas abandonan la terapia con los medios suficientes para resolver sus problemas en el futuro.
Sin el amor que encanta
la soledad de un ermitaño espanta.
¡Pero es más espantosa todavía
la soledad de dos en compañía!
                                                         RAMÓN DE CAMPOAMOR


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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jueves, 22 de enero de 2015

MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO O PÁNICO ESCÉNICO

Algunas personas sienten un gran temor o ansiedad cuando tienen que hablar en público, ante un grupo numeroso. Desde Supera Psicología Clínica y de la Salud Jaén queremos ofrecerte algunas recomendaciones si te encuentras entre estas personas. 


¿Que puedes hacer si necesitas hablar en público y tienes miedo escénico? 

1. PLANEE: Conozca el propósito de su presentación y las expectativas de la audiencia. Aprenda sobre su público, quiénes y cuántos son, por qué están ahí, cuánto saben del tema que presentará, etc. Escoja dos o tres puntos a desarrollar. Sepa con cuánto tiempo cuenta y evalúe si éste es suficiente para cubrir el material. Investigue sobre el tema que va a presentar, profundice sobre información que la mayoría de la audiencia no conoce, suministre estudios e investigaciones. 
"En resumidas cuentas, si pretendes no sentir pánico escénico debes conocer a la perfección el material que vas a presentar"

2. PRACTIQUE: Antes de hablar en público ensaye su presentación, dígala en voz alta, hable desde su punto de vista. Utilice medios audiovisuales. Tenga a mano palabras o frases claves que le ayuden a recordar la secuencia y puntos importantes de su conferencia. Grábese y escúchese hablar, mire el tono de su voz, hable con entusiasmo. Haga una lista de 10 posibles preguntas que le pueden hacer, grábelas y contéstelas en 20 ó 30 segundos. Esto le ayudará a sentirse más cómodo cuando se encuentre ante su público y pensar rápidamente. De esta manera su atención estará en informar a la audiencia y no en estar nervioso.
"Practicar, practicar y practicar. No hay nada más eficaz que tenerlo todo bajo control para no sentir ansiedad. Recuerde que la ansiedad es sinónimo de miedo y el miedo aparece cuando no tenemos seguridad"

Cuando tenga que hablar en público utilice recursos propios para regular el sistema nervioso. Es decir, cuando esté nervioso es porque su sistema nervioso experimenta la vivencia como una amenaza y se activa. Hay que ayudarlo a relajarse antes de hablar en público. Observe en qué parte del cuerpo está sintiendo el miedo o ansiedad. No conteste desde la cabeza, deje que el cuerpo le de la información, obsérvelo de manera amigable. ¿A qué le teme? ¿Por qué se siente así?...
Una vez tenga identificado en qué lugar del cuerpo siente la ansiedad, acompañe la sensación con aceptación un rato, luego piense en algo agradable; una persona que estima, un lugar seguro... y observe qué pasa en su cuerpo cuando piensa en esto agradable. Quédese con la sensación corporal un rato y luego vuelva a sentir la ansiedad en el cuerpo y luego vaya otra vez al recurso. 

 
A continuación le exponemos algunos síntomas que puede sufrir por el miedo a hablar en público y cómo puede disimularlos:
  • Temblor de rodillas:  No uses prendas que marquen esta parte de tu cuerpo, falda por encima de las rodillas ni pantalones ajustados, unos pantalones que no sean ajustados pueden disimular si por tu panico escénico no logras evitar que tus rodillas tiemblen.
  • Sudar: Si padeces este un síntoma, no te quites la chaqueta aunque creas que te dará más calor. Evitará que tu audiencia vea las manchas de sudor en tu ropa y por lo tanto perciba tu pánico escénico. También haces bien en tener un pañuelo a mano y si lo necesitas úsalo para limpiarte el sudor de la cara.
  • Boca seca: Este es uno de los síntomas más fáciles de controlar. Basta con que te asegures de tener un vaso de agua a tu disposición, pero no bebas demasiadas veces pues este acto delataría tu pánico escénico.
  • Voz titubeante o temblorosa: Es habitual entre los que tienen pánico escénico respirar superficialmente, pero recuerda que eso le quita fuerza a tu voz y hace que suene temblorosa. Respira profundamente. Esto te permitirá tener un flujo de aire regular a tus cuerdas vocales y te ayudará a tranquilizarte.
  • Sonrojarte: Muchos autores recomiendan no preocuparse por el rubor en la cara al estar ante tu audiencia, debes seguir respirando profundamente y centrarte en lo que tienes que decir, con el tiempo el rubor desaparecerá, en realidad lo hará cuando logres tranquilizarte.
Por último, si tiene que hablar en público y tiene miedo escénico es mejor no consumir café, bebidas alcohólicas o chocolates antes de la presentación, ya que pueden aumentar la ansiedad.


Si ha puesto en práctica todo lo anterior o si ha tomado cursos para hablar en público y aún así sigue teniendo pánico escénico, busque ayuda psicológica. En Jaén tiene a su disposición psicólogos profesionales que le ayudarán a solucionar su problema mediante técnicas psicológicas eficaces y validadas empíricamente.

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lunes, 1 de diciembre de 2014

5 BUENAS RAZONES POR LAS QUE ACUDIR AL PSICÓLOGO

La decisión de buscar ayuda profesional no siempre es fácil ni se toma de la noche a la mañana, excepto en contados casos. Normalmente responde a un proceso por el cual se va tomando conciencia progresivamente de que el mero transcurrir de los días no va a traer la solución.
Hay veces en que uno solo no puede solucionar los problemas que la vida le presenta y se da cuenta de que necesita acudir a un profesional.

"No siempre puedes tú solo, no tienes por qué saber de todo"

Así como permanecer durante meses con un dolor de estómago insoportable sin consultar con el médico es algo absurdo, también lo es permanecer con un dolor emocional sin consultar al psicólogo.

A continuación te dejamos 5 razones para dejarte ayudar por un especialista de la salud mental:
  1. Encontrar un momento y un espacio exclusivamente para ti: Cuando no encuentras un apoyo externo o tienes miedo de preocupar a los que quieres con tus problemas, encontrar un momento y un lugar reservados únicamente para tí y para expresar lo que te inquieta, es reconfortante.
  2. Sentirse escuchado sin ser juzgado: El psicólogo observa, recoge y evalúa pero no te examina para calificar de buena o reprobable tu conducta. Le interesa profundamente conocer cómo ves el mundo y como interactúas con él, pero en las sesiones no te sentirás juzgado, ni condenado, porque ese no es el rol del terapeuta ni forma parte de sus competencias.
  3. Mirarse en un espejo y tomar conciencia: A veces en medio del dolor que sientes, tiendes a evitar pensar en lo que te asusta o preocupa, e incluso negarlo. En la psicoterapia encontrarás una ayuda para tomar conciencia de lo que te está ocurriendo, para verbalizar tus miedos, para darte cuenta de la parte de responsabilidad (que no culpabilidad) que tienes en tu problema. El terapeuta te hará de espejo y te reflejará lo que estás transmitiendo y exteriorizando. Y ya sabes que saber lo que te pasa suele ser el primer peldaño en la escalera de la recuperación.


  4. Recibir un punto de vista objetivo y profesional: Un psicólogo no va a opinar desde sus vivencias o valores, ni desde el afecto, puesto que no tiene un vínculo contigo. Te propondrá una hipótesis explicativa de tu problema y un tratamiento personalizado y adaptado a tus necesidades.
  5. Proporcionar herramientas para comprender y gestionar tus emociones, pensamientos y conductas:
    En una consulta de psicología puedes identificar y cambiar pensamientos distorsioandos y patrones de conducta que te generan malestar, además de desarrollar nuevas habilidades para alcanzar tus objetivos. En definitiva, encuentras un asesoramiento que te dota de recursos, técnicas y estrategias para que seas tú mismo el que resuelva tu problema.


    Ir al psicólogo es una buena idea, porque esperar a que las cosas cambien por sí solas ya sabes que no te funciona. En la psicoterapia tienes una oportunidad, que no la única, de ser agente activo de tu vida.
    ¿Se te ha pasado por la cabeza ir al psicólogo alguna vez? ¿Eres consciente de las grandes ventajas de dejarte ayudar profesionalmente?

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lunes, 24 de noviembre de 2014

¿QUÉ OCURRE EN TU PRIMERA SESIÓN CON EL PSICÓLOGO?

Muchas personas no se deciden a acudir a un psicólogo por miedo o desconocimiento a lo que van a encontrar. El despacho de un psicólogo es un espacio misterioso y desconocido para el paciente que acude por primera vez. También existe el temor a que sean juzgados o interrogados pero las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen.

 
No es fácil tomar la decisión de acudir a un psicólogo por primera vez. Es posible que surjan interrogantes como "¿seguro que lo necesito?", "yo no estoy tan mal como para tener que ir a un psicólogo", "¿qué van a pensar de mí los que se enteren de que acudo a terapia?", "¿tendrá solución mi problema?"...
No es fácil dar una respuesta a todas estas preguntas ni es tampoco el objetivo de esta publicación pero, a grandes rasgos, estoy en disposición de comentarte lo siguiente:
  • No todas las personas que acuden a un psicólogo tienen que tener un trastorno psicológico. Muchas de las consultas que recibo están relacionadas con la mejora de la calidad de vida. Suelen ser problemas que no son incapacitantes pero la persona que los presenta quiere solucionar (timidez, indecisión, orientación en un determinado área, asertividad, etc.)
  • La mayoría de los problemas, por complicados que parezcan, tienen solución. Un psicólogo no es un mago con poderes extraordinarios pero sí que es un profesional que ha sido formado en diversas técnicas con las que ayuda a los pacientes a resolver sus problemas.
  • La figura del psicólogo en Jaén y en nuestro país está cambiando. La gente ya está empezando a ver como algo normal y necesario acudir a un psicólogo y nos estamos despojando de ese misticismo que nos rodeaba.
  • Es normal que la primera vez que acudas al psicólogo estés nervioso/a o intranquilo/a. No hay nada por lo que preocuparse. La primera sesión no compromete a nada. El primer día el psicólogo escuchará el motivo de consulta y tomará datos fundamentales. Después se verá la conveniencia o no de iniciar un tratamiento, siempre con el consentimiento del paciente y de la mejor manera para sus intereses.
  • Al acabar la primera sesión los pacientes sienten un gran alivio, es decir, este primer contacto ya es terapéutico de por sí. La persona que acude por primera vez al psicólogo encuentra a alguien cercano que le escucha, que entiende lo que le pasa y que le dice la forma de resolverlo.

Como ya hemos comentado anteriormente, en esta primera sesión se intenta dar respuesta al porqué acude el paciente a consulta, es decir, la delimitación inicial del problema o motivo de consutla. A veces es claro el motivo pero otras veces habrá que ir descubriendo cuáles son los problemas por los que se demanda ayuda.

Así, el trabajo de los psicólogos en la primera sesión tiene como objetivo facilitar que tengas la confianza para contar tus problemas en un entorno libre de prejuicios con la finalidad de encontrar soluciones a los problemas que presentas. Nuestro trabajo consiste en facilitarte las herramientas y ayuda necesarias para que soluciones aquello que te preocupa. Si se estima conveniente iniciar un tratamiento, te informaré detalladamente de todo el proceso, cuáles son tus obligaciones y derechos como paciente así como las obligaciones y derechos del terapeuta, etc. Entonces estaremos en condiciones de evaluar el problema en profundidad y con rigor científico.

Espero haber resuelto alguna de las dudas que te hayan surgido a la hora de acudir por primera vez a un psicólogo, aunque sea de forma superficial.


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