lunes, 23 de marzo de 2015

LA GATOTERAPIA. LOS EFECTOS BENEFICIOSOS DE CONVIVIR CON UN GATO.

La Gatoterapia, un novedoso tratamiento antiestrés con tu felino

La Gatoterapia es un tratamiento tradicional contra los síntomas del estrés, la ansiedad y el bajo estado de ánimo con la ayuda de gatos domésticos. Puede ayudarte a mejorar tu salud física y mental y tu calidad de vida global, a través de la interacción amistosa entre el gato y la persona.

Gatos y humanos: un poco de historia

Ya en tiempos ancestrales, el ser humano ha encontrado en ciertas especies animales una buena dosis de compañía y afecto. Además de la domesticación de los animales con el fin de preservar el sustento alimenticio (carne, leche), el abrigo (pieles, lana) y el desplazamiento (caballos), algunas especies han mantenido una relación de cariz más íntima con el hombre. En este sentido, dos de los animales que tradicionalmente han desempeñado ese rol son el perro y el gato, aunque cabe señalar que en el caso del can, su labor también solía vincularse a la caza, el pastoreo y la seguridad de la morada.
El gato (felis silvestris catus) es un pequeño mamífero predador. Los orígenes de la especie, o por lo menos sus primeros reportes científicos, se sitúan en el sur de Egipto en el año 3000 aC. En esos tiempos lejanos, los gatos ya gozaban de una gran consideración, hasta el punto de que los humanos les otorgaban una categoría de divinidad. Desde Egipto fue extendiéndose hacia otros muchas regiones, a través del comercio, fue fiel compañero de brujas, magos y curanderos. Posteriormente, fue acogido como cazador doméstico de pequeños animales roedores, que podían propagar enfermedades. En este sentido, el gato era un seguro de salud para el hombre. Además, fue paulatinamente creciendo su rol de amigo y compañero doméstico.
Muchas personas aseguran que la compañía del gato les reporta múltiples beneficios. Actualmente, existen más de cuarenta especies diferentes de felinos, cada uno con sus características propias: pelajes de todos los colores y formas (e incluso sin pelaje), con cola larga, cola corta, sin cola, con estructuras craneales muy distintas, etcétera.

El gato: descubriendo su personalidad y sus ‘propiedades antiestrés’

El gato es un animal muy autónomo, como ocurre con el resto de felinos. Su vínculo con los dueños de la casa se fundamenta en una especie de pacto de respeto mutuo. La compañía de un gato, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de psicofármacos, contribuye a lograr buenos niveles de relajación sin el efecto secundario de perder el contacto con la realidad o ciertas cotas de conciencia. Acariciar un gato puede reducir el estrés, así como disminuir el nivel de presión sanguínea y la frecuencia de latidos del corazón. Por su parte, el ronroneo característico del gato (sonido que emite el felino cuando está cómodo y seguro) tiene un efecto positivo en el estado de ánimo de las personas, fomentando el buen humor y proporcionando confianza y seguridad. Las señales de afecto que el gato nos proporciona también tienen un efecto positivo en nuestra psique, ayudando a enfermos convalecientes a salir adelante de su situación gracias a su simple presencia.

Compañía felina, siempre bienvenida

Muchos especialistas recomiendan a personas que viven solas la compañía de un gato. Además de los aspectos positivos en la salud mental que ofrecen los pequeños felinos, los gatos no requieren de grandes cuidados, en comparación con, por ejemplo, los perros. Vivir acompañado de un gato también nos ayuda a comprendernos mejor a nosotros mismos y aceptarnos tal cual somos: los gatos no nos juzgan, no diferencian entre guapos y feos o ricos y pobres; solo reciben cariño y lo devuelven a su manera, de una forma completamente natural y sin artificios.
Las familias que conviven cerca de un gato también logran algunos beneficios psicológicos, puesto que fomentan y refuerzan la comunicación entre padres e hijos y entre hermanos. Además, la convivencia familiar con animales enseña a los niños a responsabilizarse de ciertas tareas, a respetar y amar a otras especies, y esto redunda en el refuerzo de actitudes sosegadas, relajadas y de distensión del estrés.

Salud mental, Gatoterapia y algunos datos

Los beneficios de la Gatoterapia en personas con algún tipo de discapacidad física o psíquica o con alguna clase de trastorno emocional o psíquico, han sido estudiados. Por ejemplo, entre los trastornos asociados a demencias (Alzheimer), el Autismo, el Síndrome de Down, el TDAH y los trastornos conductuales en niños y en trastornos del estado de ánimo, los beneficios parecen claros.
En los Estados Unidos, varios estudios revelaron que los pacientes aquejados de cardiopatía reportaron una progresión mejor y más rápida si convivían con un felino, incrementando así el porcentaje de supervivencia un año después de haber padecido un episodio agudo como por ejemplo, un infarto (Friedmann y Thomas, 1995).
Las personas que viven con gatos en casa tienen una probabilidad más baja de fallecer a causa de un infarto. Esta fue la conclusión a la que llegaron varios investigadores de la Universidad de Maryland. En el caso de la convivencia con perros, no se reportó el mismo efecto protector, posiblemente debido a los cuidados diarios que requieren los canes: los dueños de perros estuvieron en probabilidades cercanas a la media.
Varias asociaciones y fundaciones nacionales dedicadas a mejorar la calidad de vida de personas con trastornos mentales graves emplean a gatos como parte de la terapia. En niños autistas, por ejemplo, los gatos tienen distintos efectos positivos. Obviamente el gato no puede curar una psicopatología severa, pero sí se ha observado que el contacto de los enfermos con los felinos les aporta buenas dosis de felicidad, les devuelve la sonrisa, especialmente a aquellos que sufren de una vida bastante solitaria. 


El caso de los ancianos que viven en residencias geriátricas también es especialmente positivo en lo que refiere a los beneficios de convivir con gatos. Distintos estudios señalan que el contacto diario con un adorable gato, al que pueden interpelar, acariciar y cuidar, puede ayudar al anciano a verbalizar sus emociones y sentimientos, así como los recuerdos de su infancia. Estimular su memoria y expresar anécdotas y relatos de su vida pasada es algo realmente importante en pacientes con demencias seniles o Alzheimer, porque esta gimnasia mental resulta un factor básico a la hora de retrasar la degeneración de la calidad neuronal, culpable de la pérdida progresiva de memoria. El sentido táctil, pudiendo acariciar el gato y notar su ronroneo cuando está feliz estimula algunas terminaciones nerviosas que evocan recuerdos.

Los gatos no son juguetes

Se puede adoptar un gato acudiendo a la protectora de animales más cercana. Incluso, si lo estimas oportuno (aunque deberías evitarlo), puedes adquirir un cachorro en una tienda especializada en animales domésticos. Pero no debemos dejar de ser conscientes que un gato es un ser vivo, que tiene necesidades y sufre. Esto implica una responsabilidad hacia él. El gato debe ser desparasitado y vacunado convenientemente, además de que en la mayoría de países debe llevar un microchip identificativo.
Si este último párrafo está claro, solo podemos invitarte a gozar de la grata compañía de uno de los animales más amigables, misteriosos y beneficiosos para tu salud que pueda haber.


Fuente: Psicología y Mente

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LOS ESTRESORES: ¿QUÉ NOS ESTRESA?

Para dar respuesta a la pregunta del título del post antes de nada debemos definir qué es un estresor. Un estresor es una situación a la que está expuesta una persona y que, para hacerle frente, necesita adaptarse. Son condiciones ambientales generadoras de estrés. 
La clave de estresarnos no está tanto en el estresor, sino en cómo percibimos éste. Esta percepción va a determinar que nos estresemos o no ante un determinado estímulo.


Si observamos detenidamente a nuestros amigos, compañeros o familiares, ante la misma situación estresante unas personas reaccionan con mucho estrés y otras se quedan como si no hubiera pasado nada. Imagina que vais en un coche cinco personas. De repente se cruza un perro y el conductor tiene que dar un frenazo seco para no atropellarlo (esta es la situación estresante en sí). Unos nos dirían que tienen el corazón muy acelerado, otros nos dirían que han pensado que tendrían un serio accidente y están sudando, y otros nos dirían que están tranquilos como si no hubiera pasado nada. Lo curioso de esta situación es que todos han vivido el mismo estresor (frenazo para no atropellar un perro), pero no todos han experimentado esa situación de la misma manera.

 

PRINCIPALES FUENTES DE ESTRÉS O ESTRESORES


1. SUCESOS VITALES INTENSOS Y EXTRAORDINARIOS

Estas situaciones de estrés se dan como resultado de la aparición de cambios importantes en la vida de las personas. Son de gran intensidad y no mucha duración.
Ejemplo: La pérdida de una persona querida, sufrir un accidente de coche trágico, un divorcio, una violación, un terremoto devastador, etc.

 

2. SUCESOS DIARIOS ESTRESANTES DE MENOR INTENSIDAD

Se refieren a las múltiples situaciones de la vida cotidiana que funcionan como generadoras de estrés. Son estresores menores no muy intensos pero muy repetitivos. Tienen unos efectos más negativos tanto a nivel psicológico como biológico que los que puedan generar los sucesos vitales extraordinarios ya que estos últimos, aunque son muy intensos, son poco frecuentes.
Ejemplo: Los atascos de tráfico, el mal tiempo, conflictos con familia o amigos, suspender un examen, problemas económicos, etc.

 

3. SITUACIONES DE TENSIÓN CRÓNICA MANTENIDA

Generan grandes cantidades de estrés y se mantienen durante períodos de tiempo más o menos largos. Son estresores de una elevada intensidad y su presencia es repetida y duradera. Sus efectos son devastadores para la salud.
Ejemplo: Sufrir malos tratos, ser cuidador de una persona dependiente, inmigrantes sin papeles, etc.

 

¿CÓMO COMBATIR LOS EFECTOS DEL ESTRÉS?

 

En la actualidad disponemos de tratamientos psicológicos muy eficaces para hacer frente al estrés.
Un programa combinado de tratamiento de estrés como la Terapia de Inoculación del Estrés es el método más efectivo para combatir sus efectos, minimizarlos en el tiempo y adquirir habilidades de afrontamiento ante los estresores. 
En Supera Psicología Clínica (psicólogos en Jaén) ponemos a tu disposición este tipo de tratamiento. No dudes en contactarnos si necesitas ayuda profesional.


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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jueves, 5 de marzo de 2015

PRIMAVERA Y ANSIEDAD

Con la llegada de la primavera, muchas personas refieren tener síntomas de ansiedad. Quizá sea este tu caso y te sientas identificado/a. Pero ¿qué es la ansiedad? Antes de nada debemos dar respuesta a esta cuestión para saber de qué estamos hablando exactamente.


¿Qué es la ansiedad?:

La ansiedad es una emoción que nos surge de forma automática en situaciones de amenaza o peligro, para prepararnos a luchar o huir. Gracias a la ansiedad nuestra especie ha podido subsistir y ha llegado a ser tan poderosa. Seguramente descendemos de aquellos antepasados que más ansiedad tenían ante las serpientes, lobos, etc. porque luchaban o huían eficazmente, los que generaban menos ansiedad eran presas más sencillas. Ahora bien, cuando esa emoción se presenta ante estímulos que no suponen peligro alguno o las reacciones de miedo son desproporcionadas, entonces estamos hablando de ansiedad patológica, ya que no nos ayuda y nos limita.


Cuando tu cerebro percibe un peligro (real o imaginario), automáticamente se pone en marcha el sistema de alarma, es decir, se activa una parte de tu sistema nervioso que provoca diversos cambios fisiológicos con los que tu organismo se prepara para afrontar el peligro. Por ejemplo:

- Tu cuerpo libera adrenalina y noradrenalina, que producen una sensación de nerviosismo e inquietud.
- Aumenta la frecuencia y la fuerza de los latidos del corazón para que los músculos dispongan de más sangre y eliminen mejor las toxina, con lo que te resultaría más fácil atacar o huir de ese peligro.
- Hiperventilas, es decir, respiras más cantidad de aire y más dreprisa, preparando también a tu cuerpo para la lucha o huida.
- Sientes miedo y tiendes a huir para ponerte a salvo.

Todos estos cambios serían útiles y beneficiosos si te encontrases ante un peligro real. Pero, si en vez de tomarlos como algo normal piensas que esas sensaciones son peligrosas, se activará aún más el sistema de alarma y, por tanto, las sensaciones y el miedo aumentarán. ¿Me explico con claridad? Veámoslo gráficamente:


Las sensaciones que temes no son más que la reacción de tu cuerpo y mente ante ese peligro. Son molestas, qué duda cabe, muy molestas, pero para nada son peligrosas.

Algunos ejemplos de sensaciones temidas:

- Mareo
- Falta de aire
- Taquicardia, palpitaciones
- Hormigueo en las extremidades, pérdida de sensibilidad, palidez
- Opresión, dolor o pinchazos en el pecho, dolor en brazo izquierdo
- Calor, sofoco, sudor, escalofríos
- Percibir las cosas de forma extraña o inusual, ver "lucecitas", etc.
- Temblor, pinchazos, parestesias
- Dificultad para pensar en la forma habitual
- Náuseas o molestias abdominales
- Opresión o sensaciones extrañas en la cabeza
- Cansancio, agotamiento
- Cualquier sensación interna temida



La ansiedad también facilita la aparición de las crisis de pánico, entre otras razones porque produce sensaciones similares a las que interpretas como señal de peligro. Sin embargo, la ansiedad no es algo malo en sí. De hecho, la investigación científica ha demostrado que, en ciertas dosis, mejora nuestra capacidad para afrontar las dificultades. Pero, cuando la ansiedad presenta una intensidad excesiva o cuando se mantiene activada durante demasiado tiempo, puede ser algo negativo, ya que nos impide sentirnos bien y funcionar de forma óptima.

El objetivo del tratamiento:

Desde Supera Psicología Clínica Jaén (Psicólogos en Jaén) pretendemos ayudar al paciente a mantener controlada la ansiedad en unos niveles deseables pero teniendo claro que no pretendemos eliminarla por completo ya que, además de ser imposible, tampoco sería conveniente, porque experimentar cierto grado de ansiedad es útil y necesario. No obstante, la ansiedad anticipatoria, es decir, la ansiedad producida por el temor a que aparezcan nuevas crisis o a experimentar las sensaciones temidas, sí que desaparecerán con el tratamiento.


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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jueves, 26 de febrero de 2015

APRENDER A CONVIVIR CON LAS EMOCIONES NEGATIVAS

Pensamos que la felicidad consiste en estar siempre bien, sonriendo, pletóricos, como la publicidad se encarga de sugerirnos si compramos ese champú o ese coche. Pero es falso. Cuando se busca el bienestar en cualquier aspecto se corre el peligro de dar la espalda al malestar emocional y la felicidad no se basa en anular las emociones incómodas, sino en saber aceptarlas y aprender a gestionarlas.


Las emociones “incómodas” tienen un por qué en nuestra vida. La tristeza, la ira o el miedo son emociones básicas con las que nacemos todos los mamíferos. Se procesan en nuestro sistema límbico y el motivo es muy sencillo: nos ayudan a sobrevivir. Si un niño no tuviera tristeza, no añoraría a sus padres, por ejemplo. Si no nos enfadáramos, seríamos incapaces de romper ciertas situaciones que nos dañan. Y si no sintiéramos miedo en determinados momentos, nuestra vida podría correr peligro. Cualquiera de estas tres emociones tienen un por qué. Otra cosa es que se amplifiquen y nos paralicen o nos hagan tomar decisiones muy poco inteligentes, como cuando nos atenazamos por miedo o nos inflamamos de rabia. Daniel Gilbert, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, va más allá. Nos dice que las emociones “negativas” son útiles porque nos permiten tener una brújula para apreciar las “positivas”. Es decir, para valorar las cosas necesitamos contrastes y estos no surgen si siempre estamos sin problemas los 365 días del año. Y aún hay más. Si el aprendizaje nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos, lo que se aprende en los desiertos o en situaciones que nos superan, no ocurre en los momentos dulces.


Por ello, necesitamos aprender a convivir con los momentos incómodos y con las emociones que tienen tan poco marketing, como la tristeza, el miedo o la ira. La felicidad no está en la ausencia de dichas emociones ni en la adquisición de cacharros que nos hagan nuestra existencia más cómoda. Está en saber aceptar los reveses a los que nos enfrentamos y descubrir qué tenemos que aprender de cada uno de ellos.

Fuente: El País

Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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lunes, 23 de febrero de 2015

LOS PRÍNCIPES DESTIÑEN Y LAS PRINCESAS SE VUELVEN BRUJAS

“Si busca usted un hombre que la sepa escuchar y haga lo que usted le diga y además la lleve a donde usted quiera…. súbase a un taxi” (Mafalda).



Pasados aproximadamente 2 años desde que se conocen un príncipe azul y una dulce princesa, el tono azul del príncipe y el grado de dulzor de la princesa, pueden sufrir  variaciones,  que oscilan entre ligeras y radicales. Es como un perfume. No puedes saber cómo huele realmente hasta pasado un tiempo en tu piel. Al ponértelo el olor es demasiado embriagador, nos satura. Habrá que ver si con el paso de las horas, el olor se desvanece por completo, o si por el contrario ese olor persiste matizado y no se desvanece nunca y busca su rinconcito en el cerebro y se instala allí para siempre.

¿POR QUÉ LOS PRÍNCIPES DESTIÑEN Y LAS DULCES PRINCESAS DEJAN DE SERLO? 5 PISTAS:

1.- DROGADOS DE AMOR: La naturaleza es sabia y lo único que pretende es que nos emparejemos y tengamos descendencia. ¿Cómo lo hace? De la única forma en que dos seres con intereses tan dispares se podrían poner de acuerdo para tener descendencia: drogándolos. Chutazo de dopamina, adrenalina, norepirefrina, endorfinas, feniletilamina,  oxitocina, vasopresina, y testosterona, que nos hacen subir al séptimo cielo y ser capaces de TODO por la persona amada SIN ESFUERZO ALGUNO.
El enamoramiento no tiene mérito. Cualquiera persona enamorada es la mejor versión de sí misma. El mérito es seguir siendo la mejor versión de un@ mism@ cuando se acaba el cocktail hormonal.
Solución: tener claro qué tipo de pareja quieres, antes de que las hormonas decidan por ti y te arrastren al abismo.

2.- FALSAS EXPECTATIVAS: Estamos demasiado influidos, sobre todo las mujeres, por las novelas y las películas románticas en las que todos los finales son: “Y fueron felices y comieron perdices”. Pero, ¿alguna novela o película o cuento de hadas tiene segunda parte? ¿No????? Pero si eran tan felices y comían tantas perdices…..¿Por qué será que no nos lo siguen restregando en nuestras narices? … No es casualidad que todo termine con esta frase.  Aquí termina lo fácil. A partir de aquí comienza lo duro.
La convivencia es un reto de superación personal no apto para cualquier persona. Para superar este reto diario, hace falta tener mucha empatía, mucha asertividad, mucha flexibilidad, mucha generosidad y mucha humildad. Está reservado para hombres y mujeres valientes, con EXPECTATIVAS REALISTAS, que saben qué pueden esperar del otr@ y no caen en continuas frustraciones esperando imposibles.
Solución: Tener expectativas realistas, conocer también los defectos de la pareja, y no sólo sus virtudes y decidir apostar por la relación SÓLO si nos compensa. Si no compensa, plantearse seriamente abandonar esa relación lo antes posible, cuanto más hundes los pies, más cuesta salir.
Ser conscientes de que TODO lo que hagas al comenzar una relación,  te lo echarán en cara una vez  dejes de hacerlo.


3.- AUTOCONOCIMIENTO: Qué tipo de pareja necesito y qué puedo ofrecer a esa pareja. Relación recíproca y equilibrada
Solución: Conócete a ti mism@. Lo que pides y lo que das a cambio.


4.- CONOCER CÓMO PIENSA EL SEXO OPUESTO: Creemos que hombres y mujeres pensamos igual y nos comportamos  igual y esto es una creencia falsa que nos amarga la vida. Si esperas que el/la otr@ piensa y se comporte como tú, te sentirás continuamente frustrad@ y decepcionad@. 
Voy a dar una opinión completamente personal, basada en mi experiencia vital y profesional. En general, LOS HOMBRES son mucho más sencillos. Es mucho más fácil saber lo que buscan. Cuando se enamoran de verdad de una mujer y deciden comprometerse con ella, NO QUIEREN QUE CAMBIE EN NINGÚN ASPECTO, NI FÍSICO, NI DE CARÁCTER. LAS MUJERES, por el contrario, somos mucho más exigentes con nuestra pareja, SIEMPRE QUEREMOS MEJORAR AL HOMBRE del cual nos hemos enamorado, aunque sea un poquito.
La clave está en la MEDIDA. Cuanto menos cambies tú física y psicológicamente (si eres mujer) y cuanto menos te quieran cambiar física y psicológicamente (si eres hombre) , mejor pronóstico en la relación.
Solución: Cuanto más se acerque el /la “modelo original” al “modelo imaginario” mejor pronóstico en la relación. Tener muy presente qué le ha enamorado de nosotr@s a nuestra pareja, e intentar conservarlo, porque si se pierde, se perderá también el enamoramiento.

5.- LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS: NINGUNA relación es perfecta, por eso nos quedamos sorprendidos cuando relaciones “aparentemente idílicas” se rompen. Si las parejas están formadas por personas y nadie es perfecto, entonces ninguna relación puede ser perfecta, aunque algunas lo parezcan. En todas partes cuecen habas.
Solución: No compararse con otras parejas. No sabemos cómo es esa relación en realidad. Los trapos sucios se lavan en casa. 

 
LIBRO RECOMENDADO: “El arte de amar” de Erich Fromm. El amor es un arte, y como en todo arte, puedes nacer con unos dones de la naturaleza, pero has de entrenarlos para ser un experto, ha de aprenderse, dedicarle tiempo, ocuparse y preocuparse por la persona amada TODOS LOS DÍAS. Es un arte en continua evolución, que se deteriora si no se mantiene activo.


Fuente: Susana Aparicio.

Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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¿TODOS TENEMOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS?

La investigación titulada “Puedes correr pero no esconderte: Pensamientos intrusivos en los seis contintentes” (You can run but you can’t hide: Intrusive thoughts on six continents) y publicada en el Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders,  encontró que la mayoría de las personas podría haber experimentado pensamientos indeseados persistentes (93.6% de los participantes), imágenes mentales o síntomas del trastorno obsesivo compulsivo.


El estudio contó con la participación de 777 estudiantes de 13 países diferentes (Canadá, Argentina, Australia, Francia, Grecia, Hong Kong, Irán, Israel, Italia, Sierra Leona, España, Turquía y EEUU), a los cuales se les entrenó para distinguir entre las preocupaciones persistentes, rumiaciones sobre el pasado y los pensamientos intrusivos. Luego se les preguntó si habían experimentado por lo menos un pensamiento intrusivo durante los últimos tres meses.


Para el co-autor de la investigación, el Dr. Adam Radomsky, estos resultados muestran que no son los pensamientos indeseados los que generan problemas sino, más bien, lo que hacemos con ellos.
“Por ejemplo, la mayoría de las personas que tienen pensamientos intrusivos sobre saltar desde un balcón o desde una plataforma del subte, pensaría que es raro o tonto pensar así, en cambio, una persona diagnosticada con TOC se podría preocupar porque sus pensamientos son suicidas. Los pacientes con TOC experimentan estos pensamientos más a menudo y sienten mayor malestar a causa de los pensamientos, pero estos pensamientos parecen ser indistinguibles de aquellos que tiene la población general” explicó Radomsky.


Esta investigación podría ayudar a las personas con el trastorno obsesivo compulsivo a no sentirse tan diferentes ya que, como vimos, estos tipos de pensamientos son extremadamente comunes. Y también puede ayudar a desarrollar tratamientos basados en la evidencia que permitan reconocer que es bastante común tener pensamientos intrusivos.

Fuente: Psyciencia

Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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miércoles, 18 de febrero de 2015

LAS PASTILLAS NO CURAN LA ANSIEDAD

Esto es algo que sabemos los psicólogos desde siempre y que sin embargo decimos muy pocas veces, al menos no tantas veces como tendríamos que haberlo dicho para que se nos tome en consideración.
Lo que parece empezar a cambiar en este asunto, y creo que es buena idea aprovechar ese impulso, es que también los psiquiatras comienzan a percatarse de esta realidad, e incluso lo manifiestan públicamente. 

 
En una nota de prensa publicada en la sección de Salud de Europa Press y titulada “La prescripción de ansiolíticos para tratar la ansiedad es un error frecuente” (recomiendo su lectura), el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp) hace afirmaciones como ésta: Emplear ansiolíticos en el tratamiento de la ansiedad es un error que comenten con cierta frecuencia los médicos de Atención Primaria”, y va más allá diciendo “Este medicamento no debe administrarse de forma continuada, ya que su indicación es para las crisis de angustia”.
Sin valorar la intencionalidad de estas afirmaciones, compartiréis conmigo que tienen su importancia, viniendo de donde vienen, y sobre todo ante la evidencia de que, al menos en el Sistema Público de Salud español, recetar ansióliticos para tratar la ansiedad es algo bastante más que frecuente, y no sólo en los servicios de Atención Primaria, sino también por parte de los propios especialistas (psiquiatras generalmente).


Me gustaría ilustrar este artículo con mi propia experiencia como psicólogo clínico ejerciente en el sector privado en España.
No exagero en absoluto si digo que más de la mitad de los pacientes que veo cada día en consulta presenta algún problema relacionado con la ansiedad, ya sea como parte de su propia demanda o de forma “colateral”.
Tampoco exagero si afirmo que el 90% de estos pacientes acuden a mi consulta con un tratamiento farmacológico prescrito por su médico de cabecera, y que consiste generalmente en un ansiolítico (Diazepam, Lorazepam, Alprazolam…) y un antidepresivo (Paroxetina, Fluoxetina, Citalopran…).


La prescripción o no del antidepresivo depende generalmente de si, en el relato de los síntomas ante su médico, el paciente menciona o no palabras como “tristeza” o “desgana”. (No estoy exagerando tampoco en esto, he hecho alguna prueba al respecto con mis propios pacientes).
Pero aún hay dos realidades que empeoran si cabe este triste panorama. La primera es que, cuando el paciente viene derivado del especialista (psiquiatra), el tratamiento prescrito suele ser exactamente el mismo. La segunda es que, los pacientes que no llegan medicados a mi consulta (ese 10% que restaba), es porque antes no acudieron a su médico.

Voy a seguir ilustrando el artículo con algunas opiniones y publicaciones que justifican en cierto modo los signos de exclamación utilizados en el título de este post, y que refuerzan por otra parte la pequeña voz de un psicólogo privado en una pequeña ciudad de España.
En febrero de 2012, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicó en su revista número 100 un revelador informe titulado “Menos fármacos y más psicoterapia”, que apareció en prensa con titulares como éste: “Tras realizar un amplio estudio sobre salud mental, la OCU pide que la psicoterapia sea el tratamiento prioritario para los pacientes diagnosticados con ansiedad y depresión menor, reservando la medicación solo para los casos en que ha demostrado su utilidad”.
En este informe se recogen opiniones de pacientes, médicos de atención primaria y especialistas, y todos ellos llegan a la misma conclusión: los antidepresivos y tranquilizantes se prescriben en demasiados ocasiones, a pesar de que el tratamiento de elección para la ansiedad y la depresión debe ser la psicoterapia.

"La OCU pide que la psicoterapia sea el tratamiento prioritario para los pacientes diagnosticados con ansiedad y depresión menor"
Por su parte, el Consejo General de Psicología de España, publicó también en febrero de 2012 el artículo “La tendencia a recetar fármacos para la ansiedad y la depresión cuestiona gravemente la calidad asistencial que se presta en nuestro Sistema Sanitario” en el que se recogen algunas evidencias científicas al respecto de los tratamientos considerados eficaces para la ansiedad y la depresión, con afirmaciones como la siguiente: “La tendencia a recetar fármacos de manera abusiva cuestiona gravemente la calidad asistencial que se ofrece a los ciudadanos, así como los intereses de la industria farmacéutica en perpetuar estos modelos de actuación en salud mental”.

Conclusión

Que la ansiedad no se cura con pastillas parece ser una evidencia científica que no deja lugar a dudas. Sin embargo, no es posible mostrar la evidencia a quién no quiere verla, y parece igualmente claro que aquellos que pueden tomar medidas al respecto siguen manteniendo los ojos cerrados.
No obstante considero necesario que todos los que nos dedicamos a la salud mental, desde la posición que sea, sigamos manifestando públicamente nuestra opinión, incluso enmarcándola entres signos de exclamación si es necesario, hasta que alguien se digne a tomar medidas. Al fin y al cabo estamos hablando de salud, y eso nos importa a todos.


Me parece acertado terminar esta reflexión con una nueva cita al artículo antes mencionado que a modo de conclusión es contundente: “Por todo esto, podría ser útil que nuestras autoridades reflexionaran acerca de qué intereses están condicionando que no se provea a la población con los mejores tratamientos posibles, según demuestra la evidencia científica, siendo que, además, resultan ser los más económicos y los que más propician la reducción del gasto sanitario y social (incapacidad laboral) a medio y largo plazo. ¿Tiene sentido que sigamos apostando por terapias menos eficientes en un sistema público que requiere cada vez más del uso de la mayor racionalidad económica para garantizar su sostenibilidad?”.

Fuente: Psicopedia


Francisco Manzaneda es Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Especialización Didáctica, Especialista en Terapia Cognitiva y Conductual Infanto-Juvenil y colegiado nº AO-06199. Ejerce su profesión en su consulta privada en Jaén capital.
 
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